Cirugía podológica

Solucionando problemas estructurales...

El objetivo de la cirugía podológica, es la corrección definitiva de problemas estructurales, que dan lugar a lesiones que a pesar de ser tratadas mediante curetaje convencional se reproducen.

Suelen tener su origen en deformidades cómo los dedos en martillo o juanetes. También se originan por otros factores como un mal apoyo, como por ejemplo en neuromas o clavos plantares. Otras causas como el calzado incorrecto pueden lesionar estructuras como las uñas cuyo enclavamiento reiterado resulta muy doloroso pero de sencilla resolución quirúrgica.

La cirugía se realiza sobre la zona delantera del pie y utilizamos anestesia local. No suele requerir ingreso hospitalario. El paciente puede volver a casa el mismo dia de la intervención. Nuestras intervenciones quirúrgicas se realizan en quirófanos homologados a través de hospitales privados.

Disponemos de equipo de radiología digital con el que hacer el seguimiento preciso en este tipo de actuaciones.

Si. Sus dedos están deformados en garra debido a un desequilibrio de los músculos que actúan sobre ellos. Si la deformidad es flexible puede corregirse mediante tratamientos no quirúrgicos como dispositivos ortésicos plásticos. Si es rígida procede realinear el dedo mediante cirugía.

Usted padece lo que se conoce popularmente como “uñero”. La aplicación de antisépticos y pomadas difícilmente solucionará el problema. El podólogo debe eliminar de inmediato la espícula clavada, aunque con el tiempo puede reaparecer. En este caso se opta por una pequeña y simple extirpación quirúrgica del lateral de la uña implicada, nunca la uña entera. La reincorporación al trabajo es inmediata.

Si la deformidad es flexible, es decir, si puede recolocar los dedos en posición normal, la aplicación de una ortesis de silicona puede solucionar el problema. Si, por el contrario, la deformidad permanece rígida, el procedimiento adecuado es el quirúrgico.

Si se trata de cirugía ungueal, y se tiene un trabajo físico, son suficientes 48 horas de reposo. Si la tarea no requiere deambulación, la reincorporación puede ser inmediata. En otros procedimientos que afectan el hueso, el proceso biológico de cicatrización ronda las tres, cuatro semanas. Dependiendo del tipo de trabajo la reincorporación puede ser más o menos rápida.

Los “ojos de pollo”, helomas, están formados por capas de queratina como respuesta al roce o a la presión de la piel. Puede tener su origen en una deformidad ósea que aumenta la presión en un punto del pie. Normalmente los eliminamos minuciosamente para que no duelan, pero en muchas ocasiones reaparecen. Por tanto el procedimiento quirúrgico se orienta a corregir esa deformidad.

En Podología Martí y Nieto pensamos que el éxito no se logra sólo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización.

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